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¿Turquía, un país europeo?


José Luis Orella. 12 de agosto.

La república turca es un país puente entre dos continentes. La actual Turquía es heredera del imperio otomano, un imperio que duró de 1299 hasta 1922. La Sublime Puerta llevó sus fronteras por el norte de África, los estados berberiscos reconocieron su vasallaje, y en Europa llegaron hasta Viena, la capital imperial. Sin embargo, tras un largo declinar, se fueron perdiendo las posesiones europeas, después de la Primera Guerra Mundial, perdió las provincias árabes asiáticas. No obstante, los intelectuales turcos pretendieron frenar la decadencia, adaptándose a modelos europeos. En 1908 el movimiento nacionalista de los Jóvenes Turcos, que depuso al sultán Abdul Hamid II, llamado El Rojo por su crueldad sanguinaria. Los Jóvenes Turcos gobernaron el imperio durante diez años, hasta el final de la Primera Guerra Mundial, pero conservando las centenarias instituciones del sultanato y el califato, que garantizaban la preeminencia de Constantinopla (Sagrada Puerta) sobre los musulmanes del mundo. El lema de "libertad, fraternidad e igualdad" amparó en realidad una política basada en la instrumentalización del islamismo y el panturanismo . Este movimiento pretendía unir a todos los pueblos de lengua y cultura turca. Pero la Primera Guerra Mundial trajo la desaparición del Imperio, y con él, el movimiento de los Jóvenes Turcos, su principal líder, Enver Pacha, murió en combate, al frente de los basmachis en Asia Central contra los bolcheviques. Fue en ese momento cuando apareció el resurgir del orgullo nacional capitalizado por un antiguo oficial turco, Kemal Atatürk, quien consiguió derrotar a los griegos y expulsarlos en 1921 de la península anatólica junto al resto de las potencias extranjeras, que se habían hecho cargo de los restos del imperio.

Kemal Atatürk fue el fundador de la nueva Turquía, pensó que su país se había anquilosado y que debía escapar de la miseria modernizándose rápidamente copiando en todo a occidente. El laicismo se impuso y la religión islámica pasó a un segundo orden, el alfabeto latino fue establecido como obligatorio, la mujer conoció una libertad de oportunidades equiparable al mundo occidental. No obstante, la occidentalización de la nación no hizo desaparecer la vieja alma musulmana. La actual Turquía, es un país perteneciente a la OTAN y aliado estrecho de los Estados Unidos. Durante décadas fue un país fronterizo con la Unión Soviética y fuertemente armado. En nuestro tiempo, la nación otomana conserva viejos litigios con Grecia en el mar Egeo y especialmente en la isla de Chipre, donde todavía el norte de la isla sigue ocupada por los turcos, para evitar una ocasional anexión griega de la isla mediterránea. Sin embargo, el desplome del comunismo permitió un relanzamiento de su política exterior con su apadrinazgo a los pueblos musulmanes soviéticos de lengua turca. En la actualidad, hay seis países túrquicos independientes: Azerbaiyán, Kazajistán, Kirguistán, Turkmenistán, Turquía, y Uzbekistán, así como la Republica Turca del Norte de Chipre.

Pero la occidentalziación ha llevado a que la actual república turca sea uno de los pretendientes a la Unión Europea. El país anatólico crece a un ritmo del 7,6 % en 2005 y se ha convertido en uno de los gigantes de la producción electrónica. Con sus 71 millones de habitantes, un 30 % menor de 15 años, y los bajos costes salariales, el país turco es el candidato ideal para sustituir a China como país productor. Sin embargo, el emergente país cuenta con una homogeneidad cultural islámica, ganada con precio de sangre. Aunque desde el nacimiento de la república, en 1923, la occidentalización se convirtió en el eje de la política turca, la islamización social se llevó a cabo para evitar la extensión del marxismo.

No obstante, existe una página negra en la historia de Turquía. A principios del siglo XX, la población cristiana de la península anatólica, base geográfica de la actual república turca, era de un 30 %. Durante la Primera Guerra Mundial se procedió al exterminio de 1.500.000 armenios y 300.000 árabes cristianos. El resto de los supervivientes se refugiaron en los países vecinos, donde más de medio millón de armenios viven en Líbano y Siria. La derrota militar griega de 1923, causó la expulsión de los griegos de Trebisonda y Esmirna, 1.350.000 personas. A pesar de todo, aún quedaban contingentes importantes de cristianos. En Constantinopla, la población griega ortodoxa era de 80.000 personas, pero los violentos progromos de 1955, la redujeron a los 5.000 actuales. En cuanto a los armenios, su número actual no llega a los 80.000, dedicados a un activo comercio. Con respecto a los árabes, son unos 500.000 musulmanes que viven en la antigua Antioquia, pero los cristianos son unos escasos 10.000, de la Iglesia asiria que viven en la frontera con Siria, donde todavía rezan en arameo. En total, junto a los 11.000 católicos romanos residentes en el país, la minoría cristiana ronda las 100.000 personas. Una escasa grey, de lo que fue en su día la cuna de San Pablo. Por el contrario, Europa da cobijo a 3 millones de ciudadanos turcos, respetando su identidad cultural y religiosa.

 


 
 

 

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