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Diario YA


 

Catolicismo: ¿final de ciclo o ciclo final?

José Luis Orella
Para un creyente, la disyuntiva que encabeza este artículo apenas es relevante: tenemos la promesa de que, al final de los tiempos, Cristo triunfará; lo que no quiere decir que el discurrir de la Iglesia militante sea apacible y garantía de éxito mundano.
Pero, como propuesta de análisis y reflexión -en torno al cual giran múltiples dimensiones de la Iglesia católica europea- se despliega en esta ocasión que reseñamos, eficazmente, a modo de introspección punzante; también cuando son ojos no católicos quienes escrutan su evolución.
En esa línea, uno de los méritos de los redactores de la revista de cultura y pensamiento, impresa de San Sebastián, Naves en Llamas, ha sido convocar, para este número 11 monográfico, a un grupo numeroso y dispar de analistas en torno a ese dilema central: católicos tradicionalistas unos (Carmelo López Arias), parroquianos implicados otros (José Manuel Contreras Naranjo, implacable en su exposición acerca de la realidad de la catequesis pre-matrimonial); militantes de diversas sensibilidades eclesiales (Nuria Sánchez, de Encuentro y Solidaridad, Antonio Flores, de Comunión y Liberación); periodistas especializados (Francisco José Fernández de la Cigoña, acaso el bloguero más seguido en el catolicismo de habla española, Jesús Bastante, redactor jefe del progresista Religión Digital); un político de notoria trayectoria catalanista, como Josep Mirò i Ardévol, o un claro exponente del bisoño VOX, caso de Francisco Contreras Peláez; españoles, casi todos, un argentino (el filósofo Alberto Buela), un mexicano y dos franceses (así, Julian Langella, uno de los representantes más cualificados del novedoso neo-tradicionalismo francés, quien aborda entre otras cuestiones la recepción en la Iglesia del concepto de identidad); intelectuales de la talla del neo-derechista Alain de Benoist o Adriano Erriguel; etc., etc.


Pero no es posible aproximarse a la realidad de la Iglesia sin abordar la realidad profunda y misteriosa de su dimensión martirial, labor asumida brillantemente por el sacerdote Jorge López Teulón (postulador para las causas martiriales de la Provincia Eclesiástica de Toledo y la diócesis de Ávila).
También hay espacio para la política practicada por los católicos españoles, temática mayormente abordada por Fernando Vaquero en tres ensayos y, acaso, la sección más cuestionable para este cronista, por lo accidental de su naturaleza: Católicos en política: solos o en compañía de otros; El populismo, ¿herejía neomaurrasiana? El tercero de ellos es particularmente grato a quien suscribe esta nota, no en vano la historia que Vaquero reseña detalladamente en Católicos y vascos y viceversa: Foro El Salvador, a modo de ejemplar trinchera frente al terrorismo totalitario de ETA, me toca muy personalmente, trayéndome a la memoria antiguas luchas, no siempre gratos recuerdos y compromisos que -en esencia- siguen plenamente vigentes.
La dimensión filosófica la cubre José Antonio Ullate con su largo y erudito ensayo intitulado No podemos no decirnos cristianos; la teológica, por parte de D. Ángel David Martín Rubio, aborda una actualidad tan lacerante y actual como disolvente: Entre la protestantización y Gaia.
En esta ocasión, la revista recupera una interesante crítica bibliográfica del ensayista navarro, prematuramente desaparecido, Pascual Tamburri, sugerentemente titulada Cristianismo, de la «vuelta a casa» a los varios anticlericalismos; un bonito detalle que sin duda agradecerán tantos de sus amigos.
Y, como no podía ser menos, una reciente polémica, que ha galvanizado no pocos ambientes católicos, está presente en la sección Los hijos de la luz frente a los hijos  de la oscuridad. La controversia Viganò llega a Naves en Llamas. Un debate entre Carlos X Blanco y Fernando Vaquero, manteniendo, respectivamente, motivadas y razonadas posturas encontradas.
Un apéndice documental cierra el número: Fe, razón y universidad. Recuerdos y reflexiones, el célebre discurso del Papa Ratzinger en Ratisbona en 2006, acaso inserto para cubrir una problemática escasamente abordada en este número, que no es otra que la que plantea el Islam en nuestras sociedades posmodernas y secularizadas; y el manifiesto lanzado a la opinión pública por una de tantas  entidades católicas españolas que han hecho frente a los daños desatados por el CovVid 19: Llamados a responder, una propuesta de la Compañía de las Obras de España.
Un número muy completo; un verdadero laboratorio de ideas; un volumen digno de tenerlo en la biblioteca, pero, sobre todo, para leerlo y meditarlo desde la esperanza cristiana.

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