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Diario YA


 

De lo importante y lo accesorio

Carlos Gregorio Hernández. 11 de Septiembre.

       La crisis económica y la financiación autonómica parecen ser para cierto partido el principal problema que padece España. La presencia en los medios de otras cuestiones resulta para sus voceros y tribunos mediáticos una cortina de humo orquestada por el Gobierno para ocultar la madre de todos los problemas, que es la economía. Mientras tanto Rodríguez Zapatero, precisamente al amparo mediático de la crisis económica, continúa haciendo política de hondo calado y agilizando en las últimas semanas medidas sobre educación, inmigración, aborto y eutanasia que son, en último término, la razón por la que accedió a la Moncloa.
      
       El argumento del PP es perverso en sí mismo, puesto que relega a un segundo plano las cuestiones morales frente a las materiales y revela, una vez más, cual es la auténtica inspiración de este partido, amén de su incapacidad para dar una respuesta al progresismo, ya que es una rémora de él. La decisión del PP de centrar su acción de oposición en la economía, anunciada a los cuatro vientos por los medios propios y los hostiles, ha sido la cobertura perfecta para la batería de medidas de ZP.
 
       Aquella decisión del PP no fue motivada por un esfuerzo en “moderar” su discurso, ya que es una necesidad para el partido que la economía sea “el tema”. Hoy por hoy es incapaz de dar la réplica al Gobierno en estos otros aspectos que despreció y sigue despreciando y todavía está por ver que la economía sea “el tema” del PP. Alfonso Guerra, con cierta sorna, se reía de Mariano en un mitin celebrado este fin de semana porque el liberal Partido Popular ahora es partidario de la intervención del Estado en la economía. Ese y no otro es el único dogma de la actual derecha española, pero en esta cuestión los dogmas, como muestra la rectificación de Rajoy, son contraproducentes para el bienestar general.
 
      He podido escuchar cómo se objeta que el Gobierno haya empleado a la ministra de Igualdad y no al de Sanidad para difundir sus objetivos sobre el aborto. Si esto es cierto, también es curioso comprobar cómo el principal partido de la oposición carece de una persona que, como voz autorizada del partido en materia de vida, refute el intento del progresismo de dar cobertura legal a los crímenes que hoy en día ya se producen y que esta ley difícilmente podrá aumentar. La defensa de la vida, de aquellos que son sin lugar a dudas los más débiles tanto en su inicio como en su fin natural, no tiene ni siquiera una secretaría en el organigrama del partido de don Mariano. Es lógico, la estética del PP está por otras tendencias más cool, verdes y arcoiris que entonan muy bien con el malva de la ministra Aido.

 

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