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Diario YA


 

Editorial: "La serpiente sigue viva"

La repugnante y cobarde manera que tienen las ratas de la banda asesina ETA de intentar matar a seres humanos inocentes es, quizá, a estas alturas del drama del terrorismo en España, lo que más indigna y perturba las almas de la gente de bien.

Ayer quedó demostrado (en esto sí tiene razón Rubalcaba) que los asesinos tienen la firme intención de seguir matando, y sólo la suerte impidió que consiguieran su fin en la persona de un agente de la Policía Nacional, un hombre que ha vuelto a nacer y que estuvo muy cerca de perder la vida después de haberla dedicado a proteger y defender a los demás.
 
ETA siempre responde cuando el Estado de Derecho le administra una dosis de razón en forma de Justicia. La decisión, acertada aunque tardía, de ilegalizar a esa cueva de malhechores que responde al nombre de ANV (ojala ocurra lo mismo con el PCTV) no podía quedar sin respuesta de quienes viven precisamente del apoyo que les brindan esos partidos abiertamente favorables al crimen y el asesinato de inocentes. Partidos cuya sola existencia durante un día debería avergonzarnos a todos los ciudadanos mentalmente sanos.
 
Y la respuesta de la banda mafiosa es siempre la misma: ensañarse con el más débil, con el que menos puede defenderse o protegerse. Con el método vil y miserable de poner una bomba lapa en los bajos de su vehículo particular. Sin importarle nada que quien va dentro de ese automóvil tiene a una mujer esperándole en casa, y a unos críos deseando ver a su padre para abrazarle y besarle. Para estos canallas malnacidos dentro de ese uniforme de la Policía Nacional sólo hay unas arrobas de carne y algunos litros de sangre. De sangre española, por supuesto.
 
Por eso es especialmente grave pensar lo que ha supuesto para esta banda de criminales la tregua trampa en la que el Estado estuvo a punto de sucumbir a un chantaje inaceptable. Un tiempo en el que el Gobierno socialista no adelantó nada en la lucha contra ETA (en Francia se hace bastante más que en España), pero que a los asesinos les sirvió para organizarse mejor, conseguir dinero y aumentar su capacidad operativa. Ayer estuvo a punto de conseguir un nuevo éxito; sólo lo impidió el ángel de la guarda del agente.
 
Miércoles, 17 de Septiembre de 2008.
 

 

Etiquetas:editorial