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Diario YA


 

La gran polémica de 2008

Paco Ochoa. 13 de Septiembre.

Para muchos son el último testigo de los grandes grupos de rock que nos hicieron tan felices hace unos treinta años. Tienen la ambición, la presencia escénica y la capacidad de componer e interpretar excelentes temas que muchos creíamos perdidas desde que los Stones grabaron Some Girls. Para que no falte de nada también tienen la habilidad de despertar grandes pasiones encontradas como las que han acompañado la edición de su último trabajo. Se llaman My Morning Jackett y deben su nombre a una curiosa historia: cuentan que su líder y cantante Jim James andaba un día rebuscando entre los restos del incendio de su bar favorito y que entre ellos apareció un abrigo con las letras MMJ bordadas. El resto forma parte de la historia del pop.
 
Las andanzas de esta banda comienzan en 1998 en Louisville, Kentucky, y tienen su primer testimonio grabado en 1999. En aquel The Tennessee Fire ya están presentes las principales virtudes de la banda: la voz de Jim James y su facilidad para mezclar country rock, indie y psicodelia en unas composiciones totalmente personales. La cosa no les fue mal, grabaron dos discos mas de estudio en 2001 y 2003 y se ganaron una sólida reputación como banda solvente sobre los escenarios. Su mejor momento llegó a finales de 2005 con la edición de Z, un gran disco que, para muchos, fue el mejor del año y que les hizo recibir magníficas críticas y un discreto reflejo en las listas de ventas.
 
Con estos antecedentes es lógico imaginarse la expectación del personal ante el nuevo disco de la banda americana. La cosa se hizo esperar pero llegó finalmente este verano con el título de Evil Urges y la polémica servida. Para asombro de críticos, y sectores políticamente correctos, la grabación se abría con tres temas descaradamente funkys que pedían a gritos pista de baile y derrochaban un sentido del humor que los separaba radicalmente de solemnidades anteriores. La sorpresa dividió al respetable en dos bandos aparentemente irreconciliables: los que estiman que se ha perdido el último gran grupo del imperio y los que consideran que han hecho un trabajo que les abre nuevos caminos.
 
Estoy claramente con los segundos. El polémico Evil Urges me parece, de lejos, la grabación más divertida de los de Kentucky. La fiesta empieza con el tema que da titulo al álbum y un Jim James con un impecable falsete y una base rítmica que impresiona, sigue con una tiempo medio que engancha y coge velocidad con un Highly Suspicious que se queda con el auditorio sin pedir disculpas por el robo a Prince. Pasado el susto, se ponen serios y deslumbran con una perla como I’m Amazed que ya se encuentra entre las mejores canciones del año, para no extenderme baste recomendar tambien maravillas como Two Halves o Aluminum Park en la que demuestran que son capaces de hacer singles redondos sin despeinarse.
 
En resumen, que si todas las polémicas tuvieran la calidad de esta el mundo de la música popular tendría un porvenir mucho más favorable que el que ahora sufre.

 

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