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Los Alcántara vuelven a la docencia

Pilar Muñoz. 10 de Septiembre.

En septiembre comienza el curso escolar, también comienzan las temporadas televisivas, y con ellas las novedades o las reposiciones de series con niveles altos de audiencia. Es decir, se plantean éxitos de programación para todo el curso académico. Una serie muy exitosa de televisión española es “Cuéntame”; lleva varios cursos de bonanza en la población familiar, pero sobre todo, juvenil de España.
 
Su presentación y puesta en escena arranca de un factor psicológico de primer orden para ser atendido y para conectar y cautivar a la cohorte de edad media: la memoria. Es un hecho innegable que al recordar estímulos del pasado, y ser compartidos con otros, produce una afinidad, una unidad y un sentido de pertenencia al mismo grupo. Pues bien, esta serie, ha secuenciado de modo brillante sus estímulos para el público; yendo desde lo más superficial (platos, lámparas, objetos) a cuestiones de índole socio-política o valores implícitos. Resumiendo lo que han hecho productores y actores es manipular y controlar el refrán de “recordar es volver a vivir”, pero ese recuerdo no es libre, subjetivo, e intrapersonal. Todo lo contrario, es un recuerdo envuelto en lo prefabricado, en la adulteración de un pasado, en la “objetividad” de una mayoría, frente al desconcierto subjetivo de otro grupo, según ellos minoritario y trasnochado.
 
Cada capítulo es una lección interdisciplinar de lo que en el Parlamento o en los Medios de Comunicación mayoritarios se empeñan en ir desmontando y aleccionando a aquellos sectores de españoles que no vivieron ni asistieron a los cambios socio-políticos de los años sesenta y setenta. El modo de difundir y exponer está cuidadosamente estudiado y se han controlado todas las variables de éxito para tener un impacto eficaz en la captura e integración del mensaje.
 
Adentrémonos con detenimiento en el poder de convicción y la eficacia del mensaje subjetivo, parcial y sesgado:
 
·         La voz del narrador se identifica con un niño, así es percibido como mensaje inocente, fiable y despojado de toda mentira u ocultación. Los niños tienen una memoria muy vívida del tramo de la infancia. De tal manera que todos los hechos relatados por el narrador y que responden a las observaciones del mundo adulto, se dan por ciertas y con mucha implicación afectiva.
·         Al tratarse de una familia, intervienen otras edades susceptibles de levantar afecto, empatía e identificación con el mensaje. La abuela, es otro personaje que no pasa inadvertido, pues además expone la experiencia, la sabiduría y el estatus de una persona de edad dentro de un grupo familiar tradicional. Aunque los valores que ella ofrece muestran un cierto neuroticismo; no los acepta como hija de un tiempo pasado, pero los añora y disculpa como personaje del futuro (divorcio, promiscuidad, infidelidad..)
·         El núcleo familiar presentado es el correspondiente a clase media, así la transferencia con el espectador está garantizada, por la simple estadística, esto es, hay mucha clase media, con lo cual los escenarios ofrecidos invaden los recuerdos y te puedes instalar cómodamente en el mensaje soterrado que vayan a presentar. Pero el núcleo familiar tampoco está solo, necesita un meso-sistema: el barrio y la vecindad. La mayoría mejor vista, más simpática, más afectiva, menos estridente y más coherente, son del mismo pensar, sentir y actuar que la familia Alcántara. La realidad sociológica de aquellos años no tenía la distribución ideológica que se empeñan en mostrar.
·         Además de cuidar unos espacios muy logrados en cuanto a similitud con el contexto de la época, se engarza con nuestro tiempo real, que va secuenciándose a lo largo del curso. Así, la temporada comienza con la asistencia de Carlitos al colegio en Septiembre, o las Navidades de la familia en torno a Diciembre. En cada uno de estos hitos temporales se encargan de introducir los valores o contravalores que se pretende masificar en la actualidad: laicidad, crítica a Instituciones Religiosas, crítica a docentes tradicionales, exaltación del liberalismo y el relativismo. Cada “paquete” de capítulos se termina reforzado con expertos a juego y adeptos al mensaje solapado. De esta forma, en el fin de la dictadura o en la muerte del Almirante Carrero Blanco, opinan y sentencian sus historiadores, sus economistas, sus periodistas, sus…
·         Por último, el primer capítulo de la nueva temporada, ha comenzado con un destape corporal y político: la revolución sexual de la mujer y la exclusión y marginación tras la dictadura de todos los españoles conservadores o de derechas. Así, en éste se permiten asociar burdamente un ciudadano conservador con un señor de pueblo, analfabeto, violento, soez y simplón. Se presenta adecuadamente, se controlan las voces, se contraponen imágenes de los actores estéticamente más atractivos, y el resultado es la penetración directa del mensaje en el cerebro de los más jóvenes.
 
Mis queridos lectores, les aconsejo que vean la televisión con un “traductor simultáneo”, consistente en el espíritu crítico, la vigilancia de los menores ante la programación y el ejercicio de la voluntad de apagar el televisor en un momento dado, o cambiar el canal. No olviden que los protagonistas de la formación han de ser los docentes, y los padres, pero no un medio de comunicación encargado de distorsionar la realidad para abultar las urnas electorales.
 
Finalmente, acuérdense de que una imagen vale más que mil palabras. Esta frase indica lo que realmente ocurre en el proceso neuronal, pues se procesa más cómodo e inmediato la imagen que la palabra. Por lo tanto presentemos más libros, y de diferentes enfoques, presentemos conversaciones sinceras con nuestros jóvenes para que puedan ejercitar las áreas del cerebro que nos constituyen como humanos: asociación, reflexión y expresión.
 
Amigos, los docentes deben estar en los centros educativos, no en las series de televisión.
 
 

 

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