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Diario YA


 

Radicalismos religiosos o secularismo

José Escandell. 6 de Septiembre.

Así que la cosa es: si los musulmanes no dejan a Avril Lavigne dar un concierto, son radicales. O integristas. O las dos cosas, ¿qué más da?
 
Occidente, en ciertas materias, es liberal. Eso significa que hay materias en las que Occidente ha decidido que no hay que discutir. Es el caso de la religión. En materia de religión no se discute. No puede haber contiendas religiosas. Por supuesto, no puede haber guerras religiosas. Pero tampoco discusiones religiosas, discrepancias religiosas o discusiones religiosas. Al fin y al cabo, importa poco si las religiones son verdaderas o falsas.
 
Algo parecido acontece en materia sexual. La consigna es la libertad total. No es que no se discuta de sexo; es que está prohibido hacerlo. Por eso han desaparecido, o son ridiculizadas, palabras como castidad, matrimonio o pudor. Hace unos años nos escandalizábamos de una mujer en topless en una playa; hoy nos parece algo respetable. Y la homosexualidad, que se impone como algo intocable. Aquí no se trata, como en la religión, de un asunto privado, sino que, por el contrario, está perseguido el oponerse a todas las formas de comportamiento en materia sexual.
 
Un lugar especial en nuestra cultura occidental tienen también las drogas. Este es el tercer elemento. Naturalmente, hay agencias estatales y organizaciones de toda clase que procuran combatir el consumo de drogas. Las autoridades y las fuerzas del orden parece que la persiguen. Con todo, en el comportamiento cotidiano se considera el asunto como algo, con límites, pero aceptable. No se entiende que haya alguien que se resista a tomar una calada de un porrito. Y desde luego es patente que algunos estupefacientes son consumidos ante la mirada general como algo aceptable, lo mismo que emborracharse por sistema cuando se sale una noche con los amigos. No son raros los libros de autoayuda que sugieren la rallita como una manera de alcanzar el equilibrio o la conciencia más profunda de la existencia… Nunca pasa nada mientras, como se suele decir, se mantenga el control.
 
Al final va a ser verdad eso del «sexo, droga y rock & roll». Sobre la base de estas coordenadas, no es de extrañar que algunos grupos islámicos salgan al modo de los viejos moralistas occidentales, ridiculizados hoy por todo el mundo, y hagan ver que no les parece envidiable la desmoralización occidental. Desde luego, la música pop no es, para nada, ajena a esta desmoralización.

 

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