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WILHELM M. VON KETTELER: Un obispo rojo contra el capitalismo y azul contra el socialismo

José Luis Orella

El barón von Ketteler naciò en 1811 en Harkotten, localidad de Westfalia, y murió en el monasterio capuchino de Burhausen en Baviera, en 1877, después de ser durante veintisiete años uno de los obispos más carismáticos de Maguncia. Von Ketteler fue el pionero del catolicismo social en Alemania, y su ejemplo sirvió para su extensión en Francia.

Como aristócrata, fue heredero de las tradiciones del Antiguo Régimen, defensor de la subsidiaridad de la familia y de las instituciones municipales, frente al protagonismo del Estado, y por ello, como buen tradicionalista, un firme antiabsolutista. El absolutismo tuvo su mayor fuerza en los países protestantes, por ser sus iglesias dependientes de los príncipes; por el contrario, el universalismo de la Iglesia Católica la hacía independiente a los poderes políticos. El obispo westfaliano luchó siempre contra el absolutismo, aunque, en que su tiempo fuese un liberalismo que defendía la omnipotencia estatal.

Von Ketteler fue empleado de la administración prusiana, participó en varios duelos a espada, en los cuales perdió parte de la nariz, y llevó la famosa cicatriz tradicional de los estudiantes germanos, pero su Fe canalizó su fuerte espíritu hacia el sacerdocio. El tomismo de su formación le llevó a considerar como una de sus principales finalidades, las reivindicaciones sociales. Como obispo de Maguncia, fue el paladín del catolicismo social al observar el cambio profundo de la sociedad alemana por la industrialización. La proletarización de las clases populares, católicas en esa parte del imperio prusiano, supuso la inmediata sensibilización de su obispo, obligado como pastor a proteger a su grey del liberalismo capitalista de fuerte individualismo, imperante en Prusia y el naciente socialismo obrero de ideología atea. Von Ketteler fomentó la libertad educativa y la construcción de escuelas para evitar de los peligros a los niños que debían ir a agrandes distancias para educarse. También fue muy sensible  a la formación de las mujeres, para evitar su degradación social. El obispo fomentó la construcción de hospitales e incluso fundó una orden religiosa, las hermanas de la Divina Providencia, dedicadas a la educación cristiana de la juventud y al cuidado de los enfermos. También fundó hogares para los niños mendigos y abandonados, porque no podía concebir que en una sociedad cristiana hubiese niños abandonados a su suerte en las calles.

El obispo dejó una doctrina social clara al Zentrum partido político defensor de los intereses de los católicos, donde militaba su sobrino, el conde Ferdinan von Galen, pero también supo apreciar las ideas socialistas de Ferdinard Lasalle, las reivindicaciones y las críticas a una sociedad capitalista, que iba contra el dogma católico. Acusó a los liberales de engañar a los obreros en beneficio propio, y junto a los socialistas, les acusó de totalitarios al negar a la iglesia su papel en la sociedad. Además, se opuso a la defensa absoluta de la propiedad, eximiéndola de su carácter social, por responder a una doctrina atea, que favorecía la desaparición de Dios en el Estado liberal laico. Von Ketteler fue uno de los grandes impulsores del asociacionismo obrero y el establecimiento de una paz duradera entre empresario y trabajador. Cuando en 1848 apareció el manifiesto comunista, ya existía el primer sindicato obrero y era un sindicato católico inspirado por el obispo de Maguncia. La defensa de los derechos laborales de los trabajadores, fue total, apoyándoles en su petición de aumento de sueldo y reconocimiento a vacaciones, menos horas de trabajo y a la eliminación del trabajo infantil. Los niños y las mujeres eran preferidos por no plantear problemas laborales.

En el plano político, era el momento de la unificación alemana, la construcción de un nuevo Estado alemán en torno a Prusia, al predominio del nacionalismo liberal y la hegemonía del luteranismo prusiano. El obispo se opuso a las medidas del Kulturkampf que Otto von Bismarck emprendió para dominar a los católicos a la autoridad civil imperial. Sin embargo, el canciller de hierro tendría que retirar después aquellas leyes ignominiosas, para obtener su apoyo contra el socialismo revolucionario contrario al lassaliano. En 1861, Ketteler había publicado un libro sobre la reconciliación entre católicos y protestantes en Alemania, Freiheit, Autorität, und Kirch, consiguiendo conversiones de importantes personajes de la alta sociedad prusiana de la época. A nivel de representación política, siempre consideró la representación orgánica como la mejor, por ser más representativa y por tanto democrática, que la liberal parlamentaria que fomentaba la perpetuación de  una casta dirigente en el poder.

Sus obras se enmarcaron en la cimentación ideológica del catolicismo político alemán, del cual fue su primer prohombre. Entre sus obras principales destacamos: El Kulturkampf o la lucha religiosa en Alemania; Libertad, autoridad, Iglesia; La cuestión obrera y el cristianismo; y Los católicos en el Imperio Alemán.

 

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