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Diario YA


 

Editorial, jueves 17 de julio de 2008

Otra dieta de adelgazamiento

 
Esta decisión de De Juana Chaos de volver a ponerse a dieta (una huelga de hambre es otra cosa), constituye una prueba más de que en este país, desgraciadamente, cualquier cretino se cree con derecho a plantear amenazas a todo un Estado, sin que pase nada. El comportamiento infantil del asesino sanguinario etarra se parece mucho a la debilidad, también bastante pueril, de unas instituciones incapaces de responder ante este tipo de bravuconadas. Incapaces de cerrar la boca a un terrorista con razones de peso.
 
Pero el problema es que ya ha habido dos dietas del pistolero antes, y en ninguno de los dos casos se trató el asunto como era obligado hacerlo. La primera dieta de De Juana (dicen que a base de pan de molde, queso fundido extragraso y jamón de York) duró 63 días. La segunda (animada, al parecer, con unas rebanadas de miel) fue de 115 días de duración. Ningún ser humano aguanta 115 días sin comer ni beber, y De Juana Chaos, aunque ha demostrado sobradamente su capacidad para quitar la vida a los demás, no creemos que sea un ser superior.
 
La estrategia separatista es bien conocida. Por un lado, la consulta secesionista de Ibarreche contestada apenas levemente por los dos grandes partidos que acudieron raudos a los tribunales. Ahora, esta “huelga de hambre” (con más morro que un oso hormiguero) de un icono del terrorismo etarra que los nacionalistas sabrán aprovechar políticamente con sus habituales comentarios insidiosos, manipuladores e irrisorios. Como siempre, el PNV está más cerca de los enemigos de la paz que de los que sufren la violencia.
 
El Gobierno no puede dudar ante una situación como la que ha vuelto a plantear De Juana. Ni puede consentir un nuevo chantaje, ni puede verse condicionado en su política por quien no es más que un criminal que ha cumplido una centésima parte de la condena de 3.000 años que recibió por sus 25 asesinatos. Es problema exclusivamente de De Juana si quiere salir a la calle el próximo 2 de agosto pesando diez o quince kilos menos que ahora. Le vendrá bien para lucir musculatura en la playa de La Concha.
 
Dice De Juana, el asesino sanguinario etarra, que su “huelga de hambre” se debe a la “presión” que están recibiendo, él y su familia, por parte de los medios de comunicación. Poca presión es esa si la comparamos con la que ejercieron, en su día, las balas que cobardemente disparó a las nucas de españoles mucho más decentes que él. De Juana debe estar agradecido a su suerte de que el resto de la Humanidad no sea como es él. Porque de lo contrario, hubiera pasado muy malos ratos en su vida.

 

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