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Editorial: "No todos los políticos son iguales"

Nuestro brillante columnista Carlos Gregorio Hernández, profesor de Historia en la CEU San Pablo, alude hoy en su artículo a una cuestión que no debemos dejar de lado, y menos en la coyuntura que nos ha tocado vivir a los españoles. Nos referimos al espacio que los partidos dedican a los valores en sus respectivos organigramas y programas políticos.

Y todo esto a propósito de unas declaraciones realizadas hace un par de días por María Dolores de Cospedal, en las que aseguraba que el Gobierno de ZP estaba moviendo asuntos como el aborto o la eutanasia para no hablar "de lo realmente importante, que es la economía". Venía a confirmar lo que ya afirmó Rajoy en aquel famoso debate televisivo con Zapatero: "La economía lo es todo". Lo demás es invisible, le faltó.

Frente a declaraciones neoliberales como esa, que naturalmente poco alivian las cuitas del alma humana y en nada ayudan a descifrar los problemas profundos que afectan a las sociedades occidentales, es bueno resaltar el ejemplo de dos mujeres que, en las últimas horas, han sido y son noticia positiva. Por un lado, Sarah Palin, la candidata a la vicepresidencia de los Estados Unidos por el Partido Republicano, y por otro Ingrid Betancourt, galardonada con el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia 2008.

Estas dos mujeres, y seguro que muchas otras y que algunos hombres buenos, encarnan a esa otra vida política que no abunda precisamente en nuestro entorno más próximo. Personas que llegan al poder con una clara vocación de servicio al Bien Común; que, asentadas en su Fe, proclaman su verdad y defienden sus valores como lo más preciado que pueden ofrecer. Porque es cierto que eso es lo mejor que podemos ofrecer los seres humanos.

En tiempos de crisis (no económica, sino moral) como los que nos ha tocado vivir, qué importantes son los ejemplos para conseguir cambios sustanciales en los modos de vida. Y, en ese sentido, aunque por desgracia nos pillen un poco lejos, los medios de comunicación que estamos comprometidos con ciertos principios debemos distinguir entre unos y otros. Porque no es verdad que todos los políticos sean iguales.

Jueves, 11 de Septiembre de 2008.

Etiquetas:editorial